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SUMMA THEOLOGICA

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Álvaro Menen Desleal (Cuestión LXV, Artículo XVIII) Si el ángel sufre molestias con los sputniks Dificultades: Parece que el ángel no sufre molestias con los sputniks ni con los cohetes espaciales. 1. El Aquinata prueba que, puesto que el ángel no es cuerpo, ergo angelus non est in loco: luego el ángel no está en su lugar. El sputnik y otros cuerpos espaciales lanzados por el hombre, ocupan un lugar en el espacio. Mas como ocupar sitio no puede convenir al ángel, puesto que su sustancia está exenta de cantidad, el ángel no sufre molestia alguna con el paso del sputnik. 2. El filósofo dice que el movimiento es acto imperfecto. Los sputniks y los cohetes espaciales se mueven a gran velocidad, sujetos al principio de que “cuanto más grande es la fuerza del motor y menor la resistencia del móvil, mayor es la velocidad del movimiento”. POR OTRA PARTE, Tomás dice que la virtud con que el ángel se mueve a sí mismo excede sin comparación a las fuerzas que se mueven a un cuerpo. Si, pues –agreg...

EL COCODRILO

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Álvaro Menen Desleal Hubo una vez un gran erudito, llamado Chuang-Tse. Iba a la escuela de Lao-Tse. Un día se durmió y soñó que era una mariposa que aleteaba entre los árboles y las flores del jardín... “KIN-KU K´ I- KUAN ... Y ahora me examino concienzudamente para ver si soy yo. Porque acabo de despertar de un sueño, y en el sueño no era yo. En el sueño yo era un cocodrilo, un largo, un ominoso cocodrilo tendido en el fango de la ribera, bajo un sol que todo quemaba menos mis duras escamas dorsales. De cuando en cuando bostezaba, y al abrir las fauces inconmensurables relucían mis dientes agudos, formados en filas como soldados en parada, prontos a matar. Yo era un cocodrilo de cabeza oblonga, de cola aplastada, y en el sueño no sabía que era yo quien soñaba. Desperté y fui de nuevo yo, como antes de soñar; pero ahora que me palpo y me examino, no sé si fui yo quien soñaba ser un cocodrilo, o si es un cocodrilo el que sueña que soy yo. (De: “El fútbol de los locos y otros cuentos”)

COTURNO

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Álvaro Menen Desleal Hasta 1644, únicamente las mujeres podían actuar en el teatro japonés. A partir de esa fecha, tal actividad artística les quedó prohibida, y los hombres pasaron a ser los únicos histriones autorizados. Sada Yacco, al fundar, a fines del Siglo XIX, el Conservatorio de Tokio, terminó con ese flujo y reflujo y reivindicó –nada indica si para siempre- el derecho al homosexualismo escénico. Tan estricta imposibilidad de las aleaciones daba lugar a problemas insólitos. En 1592, la actriz Sumiko, quien frecuentemente representaba papeles de militar, se identificó de tal forma con el carácter varonil de sus personajes que le fue al fin imposible ser mujer. Contrajo nupcias con la hija de un funcionario de Estado y, al descubrirse la superchería y ser denunciada, el Juez dictó sentencia en esta forma: “Puesto que no está permitido a los hombres actuar y Sumiko vive como hombre, sea expulsada de la escena”. No se le condenó, pues, por las nupcias, sino por el teatro. Maybon,...

EL FRÍO

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Álvaro Menen Desleal Ahora que se ha iniciado la Nueva Glaciación, es bueno que sepas lo que Claudio Eliano cuenta en sus “Historias Varias.” Es el caso que, después de una gran nevada, el rey de los escitas se asombró mucho un hombre completamente desnudo. —¡Cómo! ¿No sientes frío?—preguntó el rey, enfundado en sus pieles. —¿Sientes tú frío en la cara?—replicó el hombre. —No. —Pues bien, yo soy todo cara.